viernes, 16 de febrero de 2018

Día de furia

Hoy se intentan remediar las cagadas hechas ayer.

Esos días de furia, de bronca, de ira, de tristeza, de dolor, de todos esos sentimientos negativos que te agobian y ahogan. Que estallan por una simple mirada o un tono de voz, o una palabra mal interpretada o mal intencionada. En medio de mi desastre estallé.
Saqué toda la mierda que llevaba adentro y fue un día sin filtros, maltrate, maldije, aleje, a personas que me importaban, a cosas que me importaban. Fue un "Ma si, dejo todo acá y se van a la mierda".

Como todos mis brotes, terminaron en llanto desmedido, encerrada en cualquier lado. Me iba en lagrimas, me desarmaba, me rompía, dejaba de existir. Es impresionante como un solo click mental arruina todo, o es la gota que rebalsa el vaso. Rebalsé completamente.

Hoy cuando recobré la conciencia fue un "Que hice?" y meditar sobre lo hecho, intentar ver como arreglar las cosas, si es que se podían. Fue ver que me hacía bien y tratar de recuperarlo, fue pensar como ordenar mi desorden, mi vida dada vuelta, y mis caminos sin salidas.

Yo estoy destruida, y no tengo fuerzas para seguir, y sin embargo, me sigo llenando de actividades, responsabilidades, metas, que muy posiblemente no llegue a cumplir. Me sigo dando empujones para no terminar de caer, y así voy, tratando de esquivar obstáculos. Ayer amanecí torpe, y choque con todo.

Hace tiempo vengo perdiendo por goleada y estoy próxima al descenso a un torneo inexistente, o a alguno que invente la AFA para dentro de poco. Mi destino es incierto, como el de todos, pero sigo viendo mi cielo gris.

Trato de ver cual es la mejor jugada para lograr el gol ganador, miro alrededor y no tengo a quien pasarle la bocha. Soy yo contra todos. Soy yo contra mi.